La Primula acaulis destaca por su agradable aroma, colorido y gran follaje considerándose una planta tanto de exterior como de interior.

Son muy resistentes e ideales para plantarse en el jardín creando manchas multicolores en macizos y arriates que contrastan elegantemente sobre el césped. Dan una nota de color a cualquier rincón en macetas y jardineras tanto en el interior como en el exterior del hogar con flores de un mismo color, o de muchos colores distribuidos mediante un orden inteligente.

En Centroeuropa esta planta anuncia la llegada de la primavera, aunque está clasificada entre las plantas de flor de otoño e invierno. En cualquier caso sus vivos y diversos colores son una alegría para la vista desde finales del invierno hasta casi finales de primavera, ya que sus variedades se han ido perfeccionando y están presentes en el mercado durante más tiempo gracias a las mejoras genéticas.

Se dice que en el lenguaje de las plantas, las prímulas se las asocia al amor eterno, la pureza y la juventud, de hecho hay leyendas que cuentan que se utilizaba en pociones para conseguir el amor de alguien.

Existen variedades de esta preciosa planta en un amplio surtido de colores que parte de los colores puros blanco, amarillo, rojo, rosa, malva, púrpura, violeta,… variando en sus tonalidades… hasta llegar a las combinaciones en bicolor entre ellos.

El origen de la Primula acaulis

El género Primula está integrado por más de 500 especies de plantas perennes originarias del Hemisferio Norte que pertenecen a la familia de las Primulaceae.

Primulas acaulis, variedades

El nombre «primula» significa ‘primero’ y deriva del latín, es la primera planta silvestre en florecer indicando el comienzo de la primavera, por ese motivo se conoce también con el nombre de primavera o flor de primavera.

Su nombre científico es Primula acaulis, y a día de hoy es el resultado del cruce de especies en viveros especializados. Se la conoce también con otros nombres populares como primula vulgaris, primavera, flor de San José, flor de primavera, primula, orejas de oso, entre otros nombres.

¿Cómo es la Primula acaulis?

Es una planta perenne cuya vida dura varios años, pero a menudo después de la primera floración se descartan y se vuelven a plantar nuevas en la próxima temporada. Esto se debe a que las siguientes floraciones no son tan atractivas y por otro lado a que el calor y la baja humedad del verano las estropean bastante.

La Primula acaulis tiene abundante follaje, sus hojas son alargadas, dentadas y de textura rugosa en color verde intenso, algo más claras en el envés.

Sus flores son muy llamativas, crecen reunidas en grupos globosos dispuestas en forma de roseta en el centro del follaje, sostenidas por un grueso pedúnculo y están compuestas por cinco pétalos en una diversidad varietal impresionante de colores que parte de los colores puros blanco, amarillo, rojo, rosa, azul,… variando en sus tonalidades… hasta llegar a las combinaciones en bicolor con mezclas armoniosas entre ellos. También encontramos flores semidobles y generalmente todas las flores tienen una mácula amarilla en el centro.

A saber…, que las empresas productoras de semillas con sus hibridaciones consiguen variedad en el color de las flores, pero además comportan otras diferencias como el tamaño de las hojas, la densidad de las mismas, la abundancia de éstas, la precocidad o retraso de la floración…

Primula acaulis bicolor

Cuidados de la Primula acaulis

La Primula acaulis se considera una planta tanto de exterior como de interior y destaca por su agradable aroma, su colorido y su gran follaje.

La Primula acaulis, en calidad de planta de interior, la ubicaremos lo más cerca posible a una fuente de luz con muy buena iluminación, pero sin sol directo. Como planta de exterior en el jardín, terraza o balcón prefieren la semisombra a no ser que el clima sea fresco y húmedo, como el del norte atlántico donde pueden vivir a pleno sol.

Como decimos el calor intenso le afecta, así que si las queremos mantener en verano le proporcionaremos espacios frescos muy bien iluminados. Hay que recordar que para que florezcan necesitan de 5 a 8ºC por lo tanto nos florecerá de nuevo en invierno.

El sustrato ideal debe tener un pH de 5,5 a 6,0 para que la Primula acaulis se desarrolle adecuadamente, no debe ser demasiado arcilloso, si lo fuera podemos aportar para mejorarlo turba, mantillo o un sustrato tipo universal o para plantas de exterior en una proporción del 15 al 30% según las características de la tierra original y debe tener muy buen drenaje. En maceta utilizaremos los sustratos nombrados anteriormente.

Si la tenemos en maceta o jardinera, debemos asegurarnos de que tiene buen drenaje para que no se produzcan encharcamientos y mantener así su sistema radicular sano. Le aportaremos en la base grava o arcilla expandida.

En cuanto al riego, debemos mantener el sustrato húmedo pero no excesivamente para que no llegue a encharcarse, ya que eso causaría pudriciones en el tallo en particular.

Primula acaulis, variedades

Agradecerá que se la abone con un fertilizante para plantas de flor, que sea rico en potasio para favorecer la floración, a la dosis recomendada por el fabricante, en el agua de riego.

No efectuaremos ninguna poda, simplemente eliminaremos las flores marchitas para que siga floreciendo en gran cantidad.

La multiplicación se realiza a través de la siembra de semillas o en otoño por división de matas, esos pequeños ejemplares que se forman en torno a la planta principal.

Plagas y enfermedades de la Primula acaulis

Partiendo de que compramos siempre plantas sanas, una vez en nuestro hogar pueden verse afectadas por cultivos colindantes o situaciones que escapan a nuestro control.

Las plagas más comunes que suelen presentarse en la Primula acaulis son el pulgón, la araña roja, la mosca blanca, el thrips, las orugas y el minador. Todas fáciles de controlar con los insecticidas sistémicos recomendados para cada caso y que encontraremos en los centros de jardinería.

Debemos actuar nada más detectemos los primeros síntomas rociando toda la planta, incluso el envés para llegar a zonas, donde por ejemplo la mosca blanca y la araña roja concentran su presencia. Las babosas y los caracoles pueden ocasionarle daños a sus hojas cuando hay mucha humedad. Los controlaremos con la aplicación de cebos antilimacos.

Primula acaulis rosa

En el caso de las enfermedades en la Primula acaulis, si mantenemos unas malas prácticas de cultivo se verá atacada por muchas de ellas. A continuación y como cultura general, nombramos algunas de las más propensas a presentarse sobre todo en los viveros de cultivo y por el por qué. En nuestro jardín rara vez las veremos:

  • Botrytis cinerea. Aparece en sus flores y hojas por exceso de humedad junto a la falta de ventilación y temperaturas ambientales bajas.
  • Alternaria sp. En condiciones de humedad alta, falta de ventilación y una fertilización excesiva de nitrógeno, aparecen manchas en la parte inferior y media de las hojas, de un color gris marrón con un margen marrón profundo en la superficie de la hoja.
  • Pythium sp. y Phytophthora sp. Se consideran enfermedades radiculares y aparecen por un exceso de riego con falta de drenaje. Habría que proporcionar buen drenaje a las plantas si la zona se inunda y regular la frecuencia y cantidad del riego.
  • CMV – Virus mosaico del pepino. Si observamos una decoloración amarilla sobre pétalos y hojas, debemos retirar y eliminar la planta. Se trata de un virus que se trasmite por contacto en la salpicadura del riego, con alguna herramienta que está infectada, por pulgones que van de una planta a otra…
  • Erwinia carotovora. Se trata de una pudrición blanda bacteriana que ataca a la base de la planta provocando el marchitamiento total de ella. Temperaturas inferiores a 24ºC, humedad relativa alta y suelo demasiado húmedo son sus aliados.

Si ves Primulas acaulis es que ya estamos a las puertas de la primavera, inunda tus espacios con estos efectos cromáticos tan atractivos como naturales, podrás ver como el tono de las flores va volviéndose más intenso a medida que pasan los días.