Esta planta vivaz ha sido utilizada desde muy antiguo en jardines religiosos donde la sombra es densa formando borduras y cubiertas vegetales increíbles.

Su nombre científico es Acanthus mollis, aunque popularmente se la conozca con otros nombres como acanto, nazarenos, alas de ángel, oreja gigante, pie de oso, yerba carderona… entre otros.

Está considerada una de las mejores plantas de follaje para borduras de arbustos donde es muy ornamental en invierno y espectacular en primavera y verano con su floración abundante y duradera.

En jardines de bajo mantenimiento es muy interesante con una exposición de sombra o media sombra. Se utiliza en macetas como ejemplar en solitario, formando macizos y mezclada con otras vivaces, aunque para su control se la suele ubicar en la bordura.

El origen del Acanthus mollis

El género Acanthus incluye 30 especies de plantas herbáceas oriundas de Asia y de la cuenca Mediterránea. Las especies más conocidas son: Acanthus mollis, Acanthus longifolius y Acanthus spinosus.

En este artículo nos centramos en el más popular, el Acanthus mollis que en las zonas marítimas de la Península Ibérica vive bien, si estas no son excesivamente áridas, hasta los 500 m sobre el nivel del mar, digamos.

Follaje del Acanthus mollis

Pertenece a la familia de las Acanthaceae.

Etimológicamente, el nombre procede del término griego ‘akantha’, que significa espina. Los escultores griegos usaban la figura estilizada de esta planta para adornar los capiteles corintios.

¿Cómo es el Acanthus mollis?

Es una planta herbácea, perenne y rizomatosa. Su follaje forma una grandiosa mata que puede superar los 60 cm de altura y surge de un rizoma grueso que acumula agua y nutrientes.

Sus hojas son de gran tamaño, de un color verde oscuro, de aspecto lustroso, duras, lobuladas, muy anchas y rizadas. En zonas muy frías pueden perder este follaje en invierno para rebrotar de nuevo en primavera vigorosamente.

La floración se produce de abril a agosto, reunida en altas espigas que pueden superar el metro de altura. Sus flores tienen una tonalidad blanca con brácteas púrpuras que cuando maduran se secan dando lugar a estructuras como espinas que pinchan.

Flores del Acanthus mollis

Cuidados del Acanthus mollis

Su ubicación ideal en el jardín debe de ser en zonas umbrías, de sombra, aunque puede estar en semisombra. A pleno sol se suele poner amarilla.

Tolera hasta los -10ºC. Le gusta estar protegida del viento. Y tolera ambientes marinos.

Aunque es poco exigente en cuanto a suelo, crecerá mejor en los que son ricos en materia orgánica, profundos, húmedos y algo calcáreos, con buen drenaje. No florecerá en suelos pobres o esta será escasa.

A la hora de su plantación en jardín marcaremos un marco de plantación de tres plantas por metro cuadrado ya que necesita mucho espacio. Si la tenemos en un patio o terraza en maceta, debemos saber que es una planta a la que no le gusta cambiar de lugar.

Le gustan los lugares húmedos aunque no necesita excesivo riego, ya que se adapta bastante a la sequía. En verano para que sus hojas conserven el frescor las regaremos mínimo dos veces a la semana si está en suelo y a diario si está en maceta.

Para una buena floración los nutrientes son necesarios, por lo que desde mayo a finales de septiembre la abonaremos con un abono equilibrado con microelementos. Si el terreno es rico en nutrientes simplemente a finales del invierno se le incorporará un buen compost.

Acanthus mollis en jardin

Eliminaremos las hojas secas del Acanthus mollis en primavera si las hay y a mitad de verano hará también falta una limpieza. Tras la floración se puede eliminar casi al ras del suelo su follaje.

Es una planta que puede convertirse en una auténtica plaga muy difícil de erradicar, por eso la debemos tener bien controlada. Se reproduce fácilmente, su semilla germina automáticamente en contacto con el suelo donde explotan las vainas que las transportan haciendo un ruido característico al diseminarse. También por división de mata a final de invierno podrás obtener nuevas plantas.

Plagas y enfermedades del Acanthus mollis

Es una planta muy resistente a plagas y enfermedades por su rusticidad, aunque puede sufrir ataques en su follaje de caracoles y babosas.

Con mucha humedad al estar normalmente en zonas umbrías puede sufrir el ataque del hongo Oidium.