Este elegante arbusto nos llama la atención ya desde lejos por su aspecto grisáceo, debido a la vellosidad plateada de su follaje donde resaltan sus flores violeta

El Leucophyllum frutescens ‘Green Cloud’ es un arbusto perennifolio con todas las características para convertirse en un ‘arbusto urbano’ ya que su crecimiento no es agresivo, es de fácil mantenimiento, resistente a la sequía, a la brisa marina y la salinidad, y cuando está en floración presenta flores de un color violeta hermoso que cubren toda su copa. Y… cuando no está en floración tiene la particular belleza del plateado de sus hojas, que en las noches de luna hace que brille resaltando el follaje de los verdes.

Posee un denso follaje que permanece invariable durante todo el año que nos aportará luminosidad en los rincones que resulten menos visibles. Se poda muy fácil y se le puede dar diversas formas por lo que en jardinería el Leucophyllum frutescens ‘Green Cloud’ se utiliza mucho para la formación de setos, es ideal para formar barreras y borduras o como planta aislada, o formando preciosos macizos en combinación con otras arbustivas o plantas de flor.

Aunque es una planta fácil de propagar, el Cenizo como se le llama de forma común, puede comprarse en maceta listo para trasplantarlo al suelo o seguir luciéndolo en balcones, terrazas y patios, donde será un maravilloso punto focal en el paisaje.

El origen del Leucophyllum frutescens

Leucophyllum spp. es un género con 28 especies perteneciente a la familia Scrophulariaceae, siendo la más conocida de este género la Leucophyllum frutescens.

Este arbusto es nativo de México y del sudoeste de los Estados Unidos donde crece en suelos arenosos y muy sueltos cercanos a zonas de mar. Recibe otros nombres como Cenizo por el aspecto de su follaje grisáceo. También se le llama Salvia de Texas, que aunque no tiene relación con la Salvia sus hojas son muy similares.

Leucophyllum frutescens Green Cloud

¿Cómo es el Leucophyllum frutescens?

El Leucophyllum frutescens es un arbusto perennifolio de porte y crecimiento medio que puede alcanzar un desarrollo tanto en altura como en anchura entre los 100 y 150 cm. por lo que sus matas son redondeadas con un follaje denso y ramificaciones abiertas.

Los tallos son cilíndricos de un color verde grisáceo cubiertos por una capa de pelillos blanquecinos (pubescentes). Las hojas son alternas, de suave tacto con el margen entero y un peciolo corto que tienen por lo general forma elíptica, son de un color más plateado en el haz que en el envés, que es más verdoso. De ahí viene el nombre común de Cenizo.

Su floración aparece de junio a septiembre y es muy vistosa y duradera. Numerosas flores de un color violeta se ubican en toda la superficie de la copa, siendo un espectáculo visual sublime. Sus flores tienen un color luminoso que puede variar hasta el rosa, dispuestas solitarias en las axilas de las hojas. A veces tienen alguna mancha amarillenta o parda en la garganta de la flor, que tiene forma de campana con cinco lóbulos redondeados que se fusionan en dos labios, el superior con dos lóbulos y el inferior con tres. El margen de los lóbulos y la entrada de la garganta floral es también pubescente.

El fruto del Leucophyllum frutescens es una pequeña cápsula.

Cuidados del Leucophyllum frutescens

Su ubicación debe de ser a pleno sol para que crezca de forma compacta y florezca en abundancia. El Leucophyllum frutescens no tolera temperaturas bajas aunque resiste al frío hasta los -10ºC, por lo que no se recomienda su plantación en zonas con heladas persistentes a no ser que esté en maceta y pueda resguardarse.

En cuanto a suelo prefiere aquellos terrenos con textura arenosa y muy buen drenaje ya que no tolera el encharcamiento, ni que sea el terreno ácido. Si plantamos el Leucophyllum frutescens en maceta, pondremos en la base una buena capa de grava o arcilla expandida y utilizaremos un sustrato para plantas de exterior.

Si partimos de que es una planta capaz de tolerar largas jornadas sin agua, nos indica que su riego será moderado, salvo en verano que con las altas temperaturas necesitará más hidratación, siempre sin encharcarla. Debemos tener en cuenta que, durante la época de floración, también habrá que aumentar un poco la cantidad y frecuencia de riegos siempre suaves y poco abundantes. En invierno distanciaremos los riegos y si la lluvia hace acto de presencia será ella la que le provea del agua que necesite.

Aunque no es necesario, se le puede aplicar una vez al año un aporte de abono orgánico antes de la floración. Una vez establecido, no requiere fertilización.

Como comentamos al principio es una planta con la que se forman setos y pantallas por lo que la poda no es un problema para ella. Al final del invierno será cuando realicemos si es necesario su poda, una poda de formación para que no se desfase en su forma.

La reproducción de esta planta se realiza por semilla o mediante esqueje.

Plagas y enfermedades del Leucophyllum frutescens

Es una planta muy resistente a las plagas y enfermedades comunes del jardín y una de las causas es la pubescencia de sus tallos y hojas que evita la presencia de muchos insectos.

Sí que el riego lo debemos vigilar para evitar pudriciones.

Se dice de este arbusto que lucha contra viento y marea por aguantar perfectamente los fuertes vientos e incluso el rociado del agua salada proveniente del mar

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