La Calibrachoa es una planta ‘alegre’ de porte colgante, tapizante, muy florida y con grandes similitudes con las populares petunias.

Por sus características vegetativas, la Calibrachoa puede cultivarse como planta colgante, en jardineras, macetones y como cubresuelo en espacios con buena iluminación. También la podemos encontrar plantadas en tarrinas colgantes combinadas con otras plantas de flor como por ejemplo las Verbenas, Bidens, etc. enriqueciendo el valor ornamental del conjunto.

El género al que pertenece está fuertemente emparentado con el de la petunia, si bien los estudios indican importantes diferencias cromosómicas entre esta. Sin embargo es normal verla en los centros de jardinería y otros puntos de venta incluida dentro de este gran grupo de plantas de flor de temporada.

El origen de la Calibrachoa

Calibrachoa es el nombre más popular con el que se le conoce a la Calibrachoa hybrida, perteneciente a la familia Solanaceae. Su nombre va vinculado a un profesor de Farmacia mexicano llamado Antonio de Caly Bracho.

Las numerosas y hermosas variedades que encontramos actualmente son fruto de los múltiples cruces genéticos a los que han estado sometidas las plantas originales nativas de Sudamérica. Estos trabajos por parte de los genetistas han permitido obtener en su conjunto una gran variedad de colores.

Flores de Calibrachoa

¿Cómo es la Calibrachoa?

Sus tallos son muy ramificados y de cierta longitud, con hojas más bien pequeñas de forma ovalada de color verde bastante oscuro y de tacto algo pegadizo.

Es una planta de temporada de primavera, si bien puede estar en flor desde mediados de invierno hasta bien entrado el otoño si las temperaturas cálidas le acompañan. Posee una patente tolerancia al calor y sus flores permanecen abiertas incluso en días nublados. Sus colores están en un sinfín de tonalidades: rosas, moradas, blancas, naranja, amarillas… desde colores intensos a más pálidos. El tamaño de sus flores es menor que las del resto de petunias, pero en común a todas ellas, mantienen la forma de trompeta.

Su crecimiento es muy rápido y de porte bajo, unas características que la hacen idónea como planta colgante o cubresuelos, así como para ser plantada en grandes franjas de terreno en jardines o jardineras de gran tamaño.

Cuidados de la Calibrachoa

La Calibrachoa prefiere una exposición a pleno sol pero sin un calor excesivo. A la sombra, reduce notablemente la cantidad de sus flores y la viveza de sus colores.

Sus cuidados, como en el caso de muchas otras plantas del tipo petunia, se centran especialmente en su exposición, el riego, abonado y la elección del sustrato adecuado.

Tanto si están en macetas colgantes o plantadas directamente en el jardín elegiremos para su ubicación lugares que se encuentren algo resguardados y protegidos. Al aire libre la lluvia prolongada y los fuertes vientos pueden deteriorarlas dañando su aspecto. Al margen de ello, las zonas con sol directo favorecerán su floración e intensificarán los colores de sus flores.

Sobre el riego le gustan los regulares y abundantes sin mantener el sustrato encharcado, especialmente durante su período de mayor crecimiento y de floración. Es conveniente no mojar sus flores dirigiendo el riego directamente a la tierra. Para su abonado también prefiere que se le realice con regularidad utilizando fertilizantes especiales para plantas de flor, recordando que son bastantes exigentes con la nutrición.

Flores de Calibrachoa

Para prolongar al máximo su floración, la técnica se basa en ir eliminando las flores marchitas conforme se van produciendo. Basta estirar de ellas con suavidad para que se desprendan fácilmente.

Dado su rápido crecimiento requiere podas que se centran en cortar las puntas de sus tallos con cierta regularidad para mantener la planta compacta y con una buena proporción de flores.

Plagas y enfermedades de la Calibrachoa

Partiendo de la base de que cuando se adquiere una Calibrachoa en un punto de venta o se nos ha regalado, esta se encuentra perfectamente sana ya que es una norma estricta de los viveros: cultivar plantas sanas y vigorosas. Por lo tanto, los problemas fitosanitarios se presentarán por reinvasiones de plagas existentes ya en el jardín, ya sea propio o de los colindantes.

Las principales plagas que se pueden presentar son la mosca blanca, el Trips, los pulgones, los ácaros y los minadores. Aunque parezcan muchas realmente son plagas muy comunes y que con los cuidados habituales en el jardín se controlan fácilmente.

Respecto a las enfermedades, si mantenemos la planta soleada, con un riego constante sin excedernos y bien abonada no tendrá problemas. De no ser así, aparecerán problemas vinculadas principalmente con su sistema radicular, como por ejemplo la Rhizoctonia, el Pythium y la Phytophthora.

Podrás encontrar la Calibrachoa dentro de nuestra Colección MaQu, con variedades seleccionadas por su alegre coloración y gran vistosidad, manteniendo su floración durante muchos meses al año.