Esta planta posee unas vistosas flores que tienes que mirar más de una vez para creerte lo que estás viendo.

La Leucospermum cordifolium es muy apreciada en jardinería por ser una preciosa planta con una flor muy vistosa, ideal para jardines que requieren poco mantenimiento y agua como son los jardines costeros mediterráneos, tanto como ejemplares aislados como en grupos arbustivos. También en macetas alegran los patios, terrazas y balcones.

Es una planta amenazada en su hábitat natural debido a la reducción de su población, entre otras cosas por la excesiva recolección de sus ejemplares, la agricultura, la proliferación de plantas invasoras y el cambio climático.

Esta planta como todas las Proteas no pueden adaptarse a cualquier clima porque requieren de sol, calor y un suelo con muy buen drenaje, por lo que es ideal en las partes rocosas de un jardín donde se den estas características.

En floristería son muy apreciadas ya que estas flores tienen gran longevidad y gracias a su vistosidad, pueden lucir en los arreglos florales hasta tres semanas después de haber sido cortadas.

El origen de la Leucospermum cordifolium

El Leucospermum pertenece a la familia Proteaceae y es un género con unas cincuenta especies que están englobadas dentro de la subfamilia Proteoideae, una de las cinco de las que consta la familia Proteaceae.

Cada especie tiene diferencias significativas en sus floraciones, tanto por tamaño, forma y color, aunque aquí hablaremos solamente de la especie cordifolium.

Esta especie se la conoce también como Alfiletero o Alfilerillo y es originaria de Zimbaue y Sudáfrica. Allí la podemos encontrar en diferentes hábitats como son laderas de montañas, matorrales y bosques.

La Leucospermum cordifolium llega a nuestro mercado con un gran número de hibridaciones para disfrutar de una gama de colores impresionante, realizadas en cultivos para la producción de plantas y flores ornamentales.

Leucospermum cordifolium en ladera de montaña

¿Cómo es la Leucospermum cordifolium?

La Leucospermum cordifolium es una planta arbustiva perenne que alcanza una altura entre los 90 y 150 cm. Sus tallos son leñosos dándole un porte más ancho que alto.

Las hojas de consistencia coriácea en un tono verde claro son simples con forma lanceolada o aovada con el borde lobulado o crenado que están dispuestas alrededor del tallo de forma alterna.

Las flores aparecen a finales de primavera y comienzo de verano. Tienen unos 10 cm de ancho y aparecen erectas agrupadas en tres inflorescencias terminales. No tienen pétalos y pueden ser de color amarillo, naranja, rosa y rojo. El cáliz en forma de tubo tiene los estilos enrollados que conforme va madurando la flor se van estirando quedando erectos, con el estigma terminal engrosado y dando el aspecto de un alfiletero o alfilerillo, de ahí su nombre vulgar.

Producen mucho néctar para atraer a los insectos a primera hora de la mañana, que a la vez atraen a los pájaros y entre todos, colaboran en la polinización de la planta.

El fruto es una nuez dura y sus semillas son recolectadas por las hormigas que las almacenan en sus nidos. Estas si hay un incendio o altas temperaturas germinan.

Cuidados de la Leucospermum cordifolium

Su ubicación será a pleno sol para que se desarrolle sin problemas, donde el aire circule a su alrededor. Necesita al menos seis horas de luz solar al día.

La temperatura ideal ronda entre los 20 y 25°C. Cuanta más humedad ambiental haya, vegetará mucho mejor. No tolera mucho el frío y las heladas.

El Leucospermum cordifolium precisa de suelo ácido, suelto y lo más importante y necesario a la hora de cultivarlo es que debe tener muy buen drenaje.

Leucospermum cordifolium amarillo

A la hora de su plantación en maceta, esta debe ser grande y amplia. Le debemos aportar antes del sustrato, grava o piedra volcánica para asegurarle un buen drenaje. Utilizaremos un sustrato que tenga buena aireación, que sea ácido, como el empleado a la hora de plantar hortensias por ejemplo.

Si la acabamos de ubicar el riego será más frecuente hasta que esté bien establecida, entonces el riego cada dos o tres semanas será suficiente ya que son tolerantes a la sequía. Evitaremos mojar sus hojas si hubiera bastante humedad en el ambiente para evitar enfermedades fúngicas. Si está en maceta y tiene un plato en la base o está dentro de una cubremaceta, retiraremos el agua sobrante siempre.

En el tema de nutrientes, no es una planta que exija de abonados, pero un aporte a la dosis más bajas para plantas de flor hará que sus flores luzcan con mejor color.

Para mantener la planta sana, más compacta y con mejor floración debemos podarla para ordenar las ramas. En primavera en las plantas más jóvenes despuntaremos sus tallos. En las ya establecidas después de la primera floración podaremos el tallo de la flor por encima del tallo principal unos 10 cm. Las flores marchitas y los tallos débiles o dañados también debemos eliminarlos.

Hacia los ocho años, comienza su declive ornamental, por lo que conviene arrancarla y poner otra nueva en su lugar. En el hemisferio norte podemos reproducirla por esqueje y por semilla en los meses de primavera.

Plagas y enfermedades del Leucospermum cordifolium

Son plantas bastante rústicas y de bajo mantenimiento que no suelen presentar problemas de plagas.

Es muy sensible a la enfermedad fúngica Phytophthora cinnamomeum, por exceso de humedad. Debemos dejar secar el sustrato entre riegos. También son susceptibles a diferentes hongos aéreos que depreciarían las flores y el follaje.

Es admirada por el contraste que crea su follaje con las inflorescencias, así que hazte con una Leucospermun y guarda un rincón para lucirla.