Es una de las plantas aromáticas más apreciadas para el jardín, con la que podemos crear borduras, setos bajos y bellos macizos florales.

El origen de la Lavandula dentata

Su nombre científico es Lavandula dentata, pertenece a familia Lamiaceae y es originaria de la región mediterránea, Canarias, Madeira y Sureste de Asia. Sus nombres comunes más populares son espliego de jardín, alhucema rizada, alhucema dentada y cantueso rizado.

¿Cómo es la Lavandula dentata?

De adulta es una planta de porte arbusto, aromático con sus ramas de aspecto leñoso que supera los 70 centímetros de alto.

Sus hojas son una de sus partes que mejor identifican esta especie gracias a su borde dentado. Son aromáticas y crecen a lo largo de sus tallos de forma opuesta y son de color verde por el haz y blanquecino por el envés. Estas hojas de margen dividido en dientes redondeados también es una peculiaridad que la hace muy atractiva.

Hojas de Lavandula dentata

En el jardín mediterráneo su floración se produce prácticamente durante todo el año, concentrándose principalmente en los meses de mayo y junio. Esta se desarrolla en compactas espigas con flores pequeñas, ligeramente aromáticas, tubulares, de color azulado y con brácteas de color lavanda, violetas o púrpuras según la variedad.

Sus frutos son una especie de nuececillas alargadas que quedan encerradas en el tubo de su cáliz. Sus semillas son pequeñas de cubierta lisa y color oscuro casi negro.

Cuidados de la Lavandula dentata

Son plantas aromáticas ideales para disfrutarla en maceteros aislados o crear con ellas bellos macizos florales, borduras e incluso setos bajos. Además, no debemos olvidar que se trata de una especie aromática que desprende un agradable olor al tocarla o simplemente cuando es agitada por el viento o una ligera lluvia.

Es muy resistentes al calor y a las altas temperaturas, por lo que su ubicación será a pleno sol sobre terrenos que no tienen que ser especialmente buenos ya que en su hábitat natural lo hace sobre suelos calcáreos pedregosos y empobrecidos. Esto no quiere decir que en terrenos más fértiles se desarrolle mejor, siempre y cuando no reguemos en exceso.

Al igual que la mayoría de las especies de lavanda, esta requiere un buen drenaje. Por ello, si tenemos en el jardín un suelo arcilloso es conveniente mejorarlo aportándole arena. Otra buena opción es plantarlas en zonas más elevadas como por ejemplo en una rocalla ya que drenan mejor.

Aunque aguanta el calor también resiste ligeras heladas, un factor importante para tenerla en jardines de inviernos algo fríos.

Flor de Lavandula dentata

Su crecimiento es muy rápido, por lo que necesita bastante poda. Esta se puede realizar de forma más intensa en primavera a fin de rejuvener la planta y mantener su aspecto compacto. Durante el año es conveniente ir recortando las sucesivas floraciones marchitas.

Se dice que las plantas de Lavandula dentata pueden volverse perezosas y leñosas, por lo que se recomienda reemplazarlas cada cinco a seis años.

Plagas y enfermedades de la Lavandula dentata

La Lavandula dentata es una planta muy rústica y sin apenas cuidados sanitarios. Es más, su aroma ahuyenta pulgones y otros insectos perjudiciales para las plantas vecinas.

Para mantenerlas sanas lo mejor es que crezcan a pleno sol, con suelos bien drenados y manteniendo un riego moderado. Si sus raíces crecen sanas el resto de la planta también lo hará.