Estamos ante una planta polivalente: la podemos disfrutar durante unos días dentro de casa como una pequeña planta de flor y después plantarla en el jardín o jardinera.

Si pensamos en flores que nos recuerden fiestas populares, una de las primeras que nos viene a la cabeza es el clavel (Dianthus caryophyllus). Es una flor alegre y que está presente en muchos aspectos culturales: en la estampa flamenca, en ojales y peinados durante la fiesta de San Isidro en Madrid, formando parte de la letra de muchas coplas, es la flor de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares e incluso todo un símbolo de la tierra andaluza. Sin olvidar que es una de las estrellas en las ofrendas florales de fiestas tan destacadas como las del Pilar en Zaragoza o las Fallas en Valencia.

Como flor cortada forma parte de muchos arreglos florales… sí, una flor tradicional a la vez que universal. Pero gracias a las mejoras genéticas también se ha convertido en una planta de cultivo en maceta que nos permite disfrutar de ella tanto en el interior del hogar como en el jardín.

El origen del Dianthus caryophyllus (Clavel)

En su forma más silvestre, el clavel (Dianthus caryophyllus) tiene su origen en la cuenca mediterránea, si bien y gracias a la gran cantidad de hibridaciones y procesos de selección a los que ha sido sometido durante décadas, actualmente podemos disponer de uno de los catálogos más impresionantes en cuanto a variedades se refiere.

Se la conoce como clavel o clavellina, pero es importante saber que su nombre científico es Dianthus caryophyllus y que pertenece a la familia Caryophyllaceae. Hay otros tipos de clavel que trataremos de ellos en otros artículos, como por ejemplo el Dianthus chinensis o el Dianthus barbatus, también plantas de temporada muy utilizadas en jardinería.

Planta de Dianthus caryophyllus

¿Cómo es el Dianthus caryophyllus?

Antes de describir esta planta debemos hacer una distinción entre el clavel para flor cortada de largos tallos y que podemos comprar básicamente en floristerías, y el de tallos compactos cultivado en pequeñas macetas utilizados en jardinería que podemos adquirir además en centros de jardinería, centros comerciales, agricentros, etc. En este artículo hacemos referencia a estos últimos.

Así que se trata de una planta perenne de base semileñosa desde la que salen sus tallos de color grisáceos, siendo de aspecto más herbáceos en la parte superior o ramificaciones. Sus raíces fasciculadas no son muy profundas y exploran el sustrato no mucho más allá de los 30 centímetros de profundidad.

Sus características hojas son lineares, estrechas, planas y blandas con la base envainadora sobre el tallo. Respecto a sus flores crecen normalmente en ramillete y según la variedad son más o menos perfumadas. Sus pétalos aportan el color y aquí los hay para todos los gustos ya que como avanzábamos hay en el mercado una gran cantidad de variedades.

Los cuidados de mi clavel (Dianthus caryophyllus)

Es una planta de las llamadas dual o polivalente: se puede disfrutar durante unos días dentro de casa como una pequeña planta de flor y después plantarla en el jardín o en una jardinera al aire libre.

Dentro de casa se recomienda que se coloque en sitios bien iluminados, cerca de las ventanas para que sus flores conserven su color y mantengan un crecimiento compacto. La regaremos con frecuencia para mantener su sustrato húmedo y en estas condiciones podremos disfrutar de ella unas tres semanas como ‘pequeños y atractivos ramos de claveles’ que siempre aportan vida al hogar. Después la podemos plantar al exterior y seguirá floreciendo durante mucho más tiempo.

El cultivo del clavel en el jardín es muy fácil ya que el Dianthus caryophyllus es una planta muy rústica. Como planta mediterránea le encanta el sol y las temperaturas templadas alrededor de los 22ºC de día, por la noche, si baja hasta los 12ºC vegetará mucho mejor.

Le gustan los sustratos con buen drenaje, por lo tanto porosos y ligeros, con un pH prácticamente neutro (entre 6,5 y 7,5). Seremos generosos con riegos constantes pero sin llegar al encharcamiento para que sus raíces se desarrollen bien. Es conveniente incorporar un abonado en el agua de riego una vez por semana durante la primavera y verano, pasando a una vez al mes el resto del año. El abonado recomendado es de los llamados ‘fertilizantes para plantas de flor’.

Este tipo de clavel ramifica muy bien pero si vemos que ralentiza su brotación, podemos pinzar algunos de sus tallos para favorecer su brotación y con ello la emisión de muchas más flores. Otra técnica que favorece su floración es ir eliminando sus flores marchitas, que por otra parte ayudará a destacar su aspecto ornamental.

Como planta de flor rústica, no es muy propensa a los ataques de plagas y enfermedades. Aun así, debemos estar atentos a la posible presencia del pulgón, los trips y sobre todo en pleno verano de la araña roja.