Es tal vez la más bella de las trepadoras perennes más populares del Mediterráneo por su tupida vegetación de pequeñas flores blancas estrelladas muy perfumadas.

No, no lo es, aunque crece, se comporta, florece e incluso huele como él, no es un jazmín aunque habitualmente se confunde con él, ni siquiera pertenece a la misma familia botánica.

La Trachelospermum jasminoides, es una planta trepadora muy utilizada en jardinería para cubrir muros, verjas, vallas, balaustradas, tapizar estructuras de pérgolas, celosías, columnas, crear setos mediante estructuras especiales, etc. También podemos mantenerla en maceta siempre que tenga al menos 70 cm. de profundidad.

Esta gran tapizante, en el mercado la encontraremos en maceta de unos 14 a 17 cm, tutorada y con una altura entre el metro y metro y medio, lista para trepar y tapizar lo que desees siempre guiada con ayuda de alguna estructura o puntos de apoyo, y también lista para perfumar el lugar donde se encuentre.

Y aunque parece un jazmín, es mucho más resistente ya que es capaz de adaptarse a muchas condiciones de temperatura y luz y además no requiere de muchos cuidados.

El origen del Trachelospermum jasminoides

Unas veinte especies de arbustos trepadores forman el género Trachelospermum procedentes de Norteamérica y de Asia. El nombre del género proviene de las palabras griegas ‘trachelos’ (cuello) y ‘sperma’ (semilla). En este artículo hablaremos de la especie más conocida de este género: la Trachelospermum jasminoides.

Trachelospermum jasminoides

Es común encontrar que a una planta se la conozca con diferentes nombres según el lugar geográfico donde nos encontremos. Al Trachelospermum jasminoides se le conoce popularmente con nombres como Trachelospermo, Jazmín de leche, Traquelospermo, Falso jazmín, Jazmín de estrella, Jazmín chino, Traquelospermum, Jazmín estrellado… Pero esto a veces también ocurre a nivel botánico, a esta especie también se la llama Rhynchospermum jasminoide, siendo esto debido a la detección de errores técnicos en el momento de su clasificación inicial, aunque debemos aclarar que el nombre de Trachelospermum jasminoides es el más consensuado para referirse a esta trepadora tan popular.

Pertenece a la familia Apocynaceae (Apocináceas) y tiene su origen en China y Japón, aunque se ha extendido por toda América y Europa.

¿Cómo es el Trachelospermum jasminoides?

Está considerado un arbusto trepador perennifolio que puede alcanzar hasta los diez metros de altura sobre estructuras de soporte adecuadas. Sus tallos leñosos aunque delgados son fuertes y aunque al principio crecen de forma lenta luego toman velocidad alcanzando grandes longitudes con su crecimiento ordenado cubriendo grandes zonas.

Sus hojas son oval-lanceoladas, algo coriáceas, pecioladas y opuestas con nervaduras muy marcadas que forman un follaje de gran densidad de color verde oscuro brillante en el haz y más claro en el envés.

Son sus flores blancas muy perfumadas las que más invitan a confundir esta especie con el jazmín. Según la zona climática comienza su floración desde mediados de primavera al verano. Estas flores blancas con forma de estrella algo retorcida son muy aromáticas, se agrupan en cimas terminales cubriendo toda la planta, de ahí lo de ‘jazmín de leche’. Tienen un diámetro de uno a tres cm con una corola en forma de tubo que se abre en cinco pétalos.

Trachelospermum jasminoides

Cuidados del Trachelospermum jasminoides

Aunque es una planta trepadora, si dejamos que trepe a su aire lo hará de forma arbustiva formando una gran mata, así que para conseguir los resultados deseados debemos ir guiando su crecimiento mediante soportes donde si las condiciones son las adecuadas, puede llegar a crecer hasta 10 metros de altura. Directamente en suelo vegetará mejor, pero la podemos cultivar en maceta, ahora sí el macetero debe tener una capacidad de 70 cm de profundidad mínimo.

Aunque puede estar en semisombra, lo ideal es que la ubiquemos a pleno sol a una distancia de unos 30 cm de la base de la pared o la pérgola dónde vayamos a situarla. Al principio su crecimiento es algo lento, también debemos protegerlo en esa época de las heladas persistentes si las hay. Conforme va ganando capacidad de adaptación crecerá más rápido y podrá soportar temperaturas de hasta -10ºC.

No es exigente en cuanto al tipo de suelo, pero si es un suelo pobre necesitaremos mejorarlo con materia orgánica para que sea más fértil y se desarrolle mejor. Debe tener buen drenaje. Es ideal que podamos mantener la humedad en una proporción baja ya que no la tolera en exceso. De tenerlo en maceta utilizaremos un sustrato de cultivo tipo ‘rosales’. Le incorporaremos en el fondo de la maceta arcilla expandida o grava para que tenga buen drenaje.

Necesita riegos regulares desde la primavera y durante todo el verano, momento de mayor crecimiento de la planta, además de estar sometida a temperaturas más altas. Nunca dejaremos secar el sustrato. En invierno sí que reduciremos el riego y solamente regaremos cuando el terreno esté seco en superficie. Si lo tenemos en maceta es más fácil controlar el riego.

A la hora de abonarlo, será en primavera cuando mejoraremos el sustrato aportándole alguna enmienda orgánica si está en suelo. Los que estén en maceta los abonaremos desde que comienza la primavera hasta que finalice el verano con un fertilizante líquido bien equilibrado incorporado en el riego una vez al mes.

Trachelospermum jasminoides

No necesita poda, a no ser que quieras controlar su crecimiento o lo tengas en forma arbustiva. En ese caso, se realizará cuando haya finalizado la floración, a principio de otoño. La poda de mantenimiento sí que debemos hacerla. Como su nombre indica se trata de ir eliminando ramas indeseadas, que se hayan quedado secas y se hará antes de la floración, que comienza en primavera.

La mejor época de trasplante del Trachelospermum jasminoides es la primavera. Eligiremos un sustrato del tipo ‘para rosales’. Pondremos una capa de grava o arcilla expandida en la base antes del sustrato y luego regaremos copiosamente.

Plagas y enfermedades del Trachelospermum jasminoides

Estamos ante una planta bastante resistente a las plagas y enfermedades. Algo que si debemos saber controlar es la humedad.

En cuanto a problemas fitosanitarios, el pulgón, los ácaros en verano y posibles cochinillas son sus principales enemigos.

Se pueden controlar con tratamientos preventivos con los insecticidas recomendados en el centro de jardinería o garden. Eso sí, en el momento del tratamiento añadiremos un ‘mojante’ para que los productos se adhieran a la planta, recordemos que sus hojas al ser algo coriáceas, repelen ligeramente el agua.

La fragancia del Trachelospermum jasminoides se asocia a las noches de verano. Exhala su intenso perfume desde celosías y muros trasportándote a cuentos de princesas en ‘Las mil y una noche’. Por cierto esas volátiles esencias también mantienen a raya a los insectos.