Las frambuesas son conocidas como el caramelo de la naturaleza, y se consumen desde hace miles de años.

Podemos comenzar el cultivo del frambueso desde la semilla, pero obtendremos mejores resultados y más rápidos si lo hacemos desde una planta ya lista para ser plantada en nuestro jardín, terraza o balcón.

El frambueso (Rubus idaeus) está incluido en el grupo hortícola de frutos rojos. Debemos saber que existen muchas variedades, estas a su vez divididas en dos grupos:

  • Reflorecientes o remontantes. Estas variedades son las más apreciadas en jardinería ya que dan dos cosechas en el año, una a principio de verano en la rama formada el año anterior y la otra al final de la misma estación en la rama del año actual. Los frutos tienen baja calidad comercial al ser más pequeños, menos dulces y menos perfumados.
  • No reflorecientes o no remontantes. En este contexto las variedades son más productivas y rústicas aunque solamente fructifican una sola vez en julio en la rama que se formó el verano anterior. Son las mejores para cultivo industrial (solamente se cultivan las de fruto rojo) porque sus frutos son más gruesos, más perfumados y más dulces.

El que nos ocupa, Rubus idaeus, se le conoce también como frambuesa europea. El fruto de esta planta tiene distintos colores según la variedad que elijamos: rojo, amarillo o negro. A saber, que desde el punto de vista botánico, la frambuesa no es una baya, es una polidrupa, es decir, está formada por la unión de pequeñas drupas arracimadas alrededor de un núcleo central.

Frambuesas amarillas y rojas

El origen del frambueso

El frambueso pertenece a la familia Rosaceae. El Rubus idaeus tiene su origen en Grecia, en el monte Ida, actualmente Monte Psiloritis en el centro de la isla de Creta, de donde se extendió a Italia y de ahí a los Países Bajos, Inglaterra y América del Norte.

Popularmente se le conoce como frambueso y con un montón de nombres más: morapeluda, grambueso, altimora, antimora, artimora, moras terreras, rubo ideo, sangüesa, sangüeso, uvas de oso, yrdús, zarza idea, zarza sin espinas…

¿Cómo es el frambueso?

El frambueso (Rubus idaeus) es un arbusto de hoja caduca que en su hábitat natural crece en lugares pedregosos de montaña llegando a alcanzar entre los 40 y 60 cm. de altura.

Su sistema radicular está compuesto por numerosas raíces superficiales. Cada año desde su corto tallo subterráneo emite numerosos vástagos (ramas aéreas) que se desarrollan durante el primer año de un color gris cubiertos de filamentos amarillos dorados. En el segundo año su corteza se vuelve de un gris más oscuro con delgados aguijones. En su extremo defendido de un cierto número de hojas se produce la floración y fructificación, muriendo seguidamente y siendo reemplazados por otros nuevos.

La estructura de las hojas es espinosa, son hojas imparipinadas ya que poseen un foliolo central en el extremo, estos foliolos son ovales, verdes por el haz y algo más blanquecinos y aterciopelados por el envés.

Las flores pequeñas, de un color verdoso, algunas con tonalidades rosa, son pocas, dispuestas en racimos terminales con el pedúnculo largo y espinoso. El cáliz tiene cinco sépalos persistentes que alojan cinco pétalos caducos.

El fruto, es la frambuesa, una polidrupa formada por pequeñas drupas convexas y rugosas, arracimadas alrededor de un núcleo central, que pueden ser de color rojo, amarillo o negro.

Flor y fruto del frambueso

Cuidados del frambueso

Para el cultivo del frambueso, necesitamos que el suelo tenga un pH ligeramente ácido a ser posible exento de cal, con un buen contenido en materia orgánica, con buen drenaje, aireado y fresco.

Con respecto al clima al ser una especie característica de zonas de media montaña, tiene preferencia por los ambientes frescos, ventilados y con alta humedad relativa.

El emplazamiento requiere una preparación a fondo antes de la plantación, ya que los frambuesos no dan cosechas abundantes en suelos pobres, así que buscaremos un lugar soleado y abrigado. Tolera la sombra parcial, por lo que en zonas muy cálidas unas horas de sombra al día no le irán mal.

Si vamos a cultivar el frambueso en maceta el problema del suelo está resuelto si utilizamos un sustrato especial para plantas acidófilas ya que su pH ya viene corregido. Solamente debemos tener en cuenta el tamaño de la maceta que debe ser de más de 30 centímetros de diámetro para que la planta vegete de forma correcta.

Si vamos a realizar una plantación en suelo debemos prepararlo. Eliminaremos las malas hierbas. Posteriormente realizaremos una zanja a la que le aportaremos materia orgánica (estiércol, en torno al 2 ó 3%). El marco de plantación si plantamos más de uno será de unos 40 cm de distancia en hileras separadas por dos metros.

La mejor época de plantación es a principios de invierno, ya que de esta manera la planta se establecerá más rápido. Podaremos las ramas dejando unos 25 cm. desde el suelo, compactando ligeramente el terreno y regando después para mejorar el arraigo en el suelo. Si aplicamos corteza de pino o cualquier otro material que sirva de mulching conservaremos la humedad del suelo y reduciremos la actividad de las malas hierbas.

Las ramas del frambueso necesitan de tutorado al ser poco consistentes, ya que se curvan con facilidad bajo el peso de la vegetación y de los frutos. Así que emplearemos algún método de sujeción: espaldera, utilizando postes y alambres, también un simple poste de madera para cada planta, o atando grupos de 5-6 ramas curvándolas en arco de forma que se unan unas con otras, lo importante es que las plantas estén bien aireadas y se puedan manejar a la hora de su mantenimiento.

En cuanto al riego si tenemos varias plantas de frambueso en cultivo, lo mejor sería un riego localizado, ya que se recomienda aumentar la frecuencia del riego disminuyendo la cantidad. Los riegos serán más frecuentes durante los meses de primavera y verano.

Frambueso en cultivo

En el tema del abonado, en general para mantener un buen nivel de materia orgánica en el suelo se recomienda realizar aportes anuales. En primavera si aportamos un abono del tipo 10-10-10 será suficiente para asegurar una buena nutrición a las plantas en cultivo.

La poda del frambueso se realiza para eliminar las ramas que ya han fructificado en primer lugar. Posteriormente debemos elegir las seis ú ocho ramas más vigorosas y eliminar el resto, despuntando la mitad de forma alta y la otra mitad baja, así tendremos una cosecha escalonada en variedades no remontantes a partir de noviembre.

Respecto a las variedades remontantes las podaremos entre los 60-70 cm, para obtener frutos en otoño en las ramas del mismo año y otra en verano del año siguiente.

Las frambuesas deben recolectarse cuando han perdido la acidez, es decir cuando están bien maduras. Tienen una coloración brillante y su pulpa es consistente separándose del receptáculo fácilmente.

Plagas y enfermedades de la frambuesa

Al ser un cultivo al aire libre, es fácil que se vea afectado por plagas y enfermedades de cultivos colindantes, por lo que nos podemos encontrar con plagas, enfermedades y fisiopatías, fáciles de combatir con pautas y los productos adecuados que el centro de jardinería nos aconsejará llegado el momento.

En cuanto a plagas serán los pulgones, las larvas de los insectos Lasioptera rubi o las del Thomasiniana theobaldi en el tallo, un pequeño coleóptero que daña las flores, los gusanos de los frutos (Byturus tomentosus y Byturus fumatus) y los pájaros.

En cuanto a enfermedades la roya, en el tallo el hongo Didymella applanata, la Botrytis cinerea, Verticillium albo-atrum y en las raíces Agrobacterium tumefaciens.

Las frambuesas son una fruta de temporada, dulce y ácida que podemos degustar en verano o a principios de otoño. Gracias a su llamativo color, su sabor dulce y jugoso y su enorme poder antioxidante, es una de las frutas más consumidas del mundo.