Todas las primaveras nos regalan sus flores desde el siglo XIX en que llegaron a Europa del Lejano Oriente para quedarse en aquellas zonas de clima templado.

Del género Hydrangea L. existen unas 90 especies repartidas por todo el mundo. La especie Hydrangea macrophylla de grandes hojas es la más popular y en particular de ella provienen la mayoría de los cultivares de Hortensia disponibles en el mercado. Sí hemos dicho Hortensia porque es el nombre común por el que se conoce a esta especie

Las Hortensias las podemos comprar como plantas ornamentales en maceta en los meses de marzo a mayo, en formas y tamaños muy variados, desde una uniflora hasta ejemplares con casi veinte flores.

Desde luego que donde está no pasa desapercibida por su espectacular floración, da igual que esté ubicada directamente en un jardín, en un patio, una terraza o un balcón.

Las flores de Hortensia se utilizan mucho en el arte floral, con ella se decoran grandes recintos para conmemoraciones especiales. Así que si la tenemos en gran formato, podemos utilizar algunas de sus flores en solitario o junto con otras para decorar rincones en nuestra casa.

Hortensia macrophylla en ramo

El origen de la Hortensia macrophylla

La Hydrangea macrophylla es originaria de Extremo Oriente (China y Japón) y pertenece a la familia de Hidrangeaceae (antes pertenecía a la familia Saxifragaceae).

El nombre común de Hortensia se debe a la dama francesa del siglo XVIII Hortense Lepante.

Es una planta que requiere gran cantidad de agua. Hydrangea etimológicamente significa ‘bebedora de agua’. Por ello, siempre pensamos en una ubicación al norte de España porque su hábitat ideal está en las regiones más húmedas, allí las podemos ver como grandes arbustos de jardín.

¿Cómo es la Hortensia macrophylla?

La Hortensia macrophylla es un arbusto caducifolio, compacto y redondeado que puede llegar a alcanzar una altura de unos dos metros.

De porte abierto y ramificado desde su base con tallos poco leñosos y cilíndricos, y en ellos sus grandes hojas de un verde intenso brillante crecen de forma opuesta, son ovaladas con los márgenes dentados terminando en punta. Llegado el otoño adquieren un color marrón y terminan por caer.

Las flores de la Hortensia (inflorescencias) las encontramos desde primavera hasta el comienzo del otoño, reunidas en grandes corimbos terminales con forma globosa. Son pequeñas, carecen de valor ornamental, son fértiles con cinco pétalos en forma de estrella.

Lo que realmente sorprende son sus brácteas, esas hojas modificadas que se sitúan alrededor de las flores, ellas son las que le dan el color. En un principio son verdes, luego irán tomando color, en blanco, rosa, rojo, y azul.

Hortensia macrophylla en macizo

La floración se centra desde finales de invierno hasta finales de primavera, sí, durante lo que se denomina reposo vegetativo invernal, por eso es importante saber cómo y cuándo podarla.

Cuidados de la Hortensia macrophylla

Su ubicación ideal es la semisombra, salvo en lugares con humedad ambiental alta como es Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi… que puede estar a pleno sol todo el tiempo. En zonas más cálidas intentaremos que esté acompañada de otras plantas para darle esa humedad ambiental que necesita a su alrededor. Si la tenemos en el interior debe estar fresca, bien ventilada y muy bien iluminada, recibir la suficiente luz para conseguir sus flores un buen color.

Le gustan los suelos ácidos, con un elevado contenido de materia orgánica. No tolera los encharcamientos por lo que debe tener muy buen drenaje, tanto si está en suelo como en maceta. En este último caso le incorporaremos en el fondo de la maceta arcilla expandida o grava para que tenga buen drenaje.

La Hortensia necesita humedad constante y gran cantidad de agua entre primavera y otoño, en especial durante su floración, evitando como hemos dicho que se encharque porque esto favorecería la aparición de enfermedades o la asfixia radicular. Cuando son muy altas las temperaturas agradece que rociemos su follaje.

A la hora de su abonado, debemos saber que es una planta sensible al agua dura y caliza, eso le provoca clorosis en su follaje. Por ello cada 15, 20 días en primavera y verano abonaremos la Hortensia con un abono especial para plantas acidófilas.

En primavera comienzan a desperezarse desplegando toda su belleza que podemos disfrutar en cualquier lugar, siempre que respetemos sus preferencias.

Hortensia macrophylla en camino

Saber al respecto que el pH del suelo influye en el color de sus flores. Si queremos que las flores se mantengan un color rosado, el pH debe estar entre 6-6,5 y la fertilización debe ser rica en nitrógeno y fósforo y más pobre en potasio. Si queremos las flores en azul, el pH debe estar entre 4,5-5 y el abono que aportemos debe ser rico en potasio y elevado contenido de aluminio libre, sabiendo que el fósforo inmoviliza este elemento. Pero no nos compliquemos la vida, en el mercado hay productos llamados ‘Azulador de Hortensias’, básicamente son sulfato de aluminio y componentes que ayudan a acidificar tanto el agua de riego como el sustrato para favorecer la asimilación del aluminio.

A la hora de su trasplante al jardín debemos comprobar la acidez del suelo, la Hortensia requiere tierra ácida, que retenga la humedad, rica en materia orgánica y con un pH menor de 6,5. Si no es así si el pH es superior, la corregiremos aportando sustrato para plantas acidófilas al que podemos incorporar un abono de liberación lenta. Si el trasplante es porque la maceta se ha quedado pequeña utilizaremos el mismo tipo de sustrato, especial para plantas acidófilas y una maceta algo mayor, no excesivamente para que la planta aproveche bien el nuevo sustrato. Debemos saber que las raíces de las plantas tienden a desarrollarse en más cantidad sobre el perímetro del nuevo recipiente. Además de aportar el abono de liberación lenta si se observa síntomas de clorosis también añadiremos hierro en forma de quelato. No olvidemos en el fondo poner la capa de grava o arcilla expandida.

La poda de la Hortensia macrophylla

La poda de la Hortensia es sumamente importante por eso le dedicamos un capítulo aparte, además de que es una de las preguntas más frecuentes que se realizan para el mantenimiento de esta extraordinaria planta de flor y jardín.

Destacamos que por desconocimiento la poda de la Hortensia tiende a realizarse en invierno o primavera, cometiendo con ello uno de los mayores errores. Aquí en España debe realizarse a finales del verano. El motivo: esta planta necesita para su inducción floral un reposo invernal.

En este reposo, durante los meses de invierno la Hortensia pierde todas sus hojas y sus yemas apicales de forma apreciable comienzan a engordar, y es que en su interior se están desarrollando sus hojas y botones florales que con la llegada de la primavera pondrán en escena. Por ello es importante saber que si cortamos en invierno o principio de primavera sus tallos, estamos eliminando su floración por lo que tendremos Hortensias con un follaje abundante pero con escasa o nula floración.

La altura del corte la realizaremos a unos 10 centímetros del suelo para conseguir desde su base Hortensias de porte arbustivo, muy frondosas y con floraciones espectaculares.

Hortensia macrophylla azul

Plagas, enfermedades y fisiopatías de la Hortensia macrophylla

Debemos estar alertas a las posibles plagas que puedan atacar a nuestra Hortensia. Digamos que por cultivos colindantes las principales plagas que la pueden afectar serían la araña roja en verano, la cochinilla algodonosa, los pulgones y los trips. Para ello tratamientos preventivos con insecticidas y acaricidas los mantendrán a raya.

En cuanto a enfermedades son algunos hongos los que pueden provocar pudrición, manchas, tallos y hojas retorcidos… Un buen fungicida de forma preventiva y controlar el sustrato y la humedad alejarán a nuestra Hortensia de la Botrytis cinérea, el Oidium hortensiae, la Ascochyta hychengeae, el nematodo Ditylenchus dipsaci, Fusarium sp., Cercospora hydrangea, etc. Lo cierto es que el riesgo de enfermedades desaparece notablemente si además la mantenemos bien fertilizada y en un ambiente aireado y bien iluminado.

Luego podemos encontrar fisiopatías como clorosis en las hojas y en los botones florales debidas a suelos demasiado calizos. Si descuidamos el riego y le falta agua, sus hojas se rizarán y se tornarán de color marrón.

Del Lejano Oriente hasta nuestros jardines o macetas, las grandes corolas blancas, azules, rosadas y púrpuras de las Hortensias ofrecen un esplendor sin igual.