El romero, llamado así de forma popular, es el arbusto estrella tanto en nuestra cocina como en nuestra jardinería mediterránea.

Este arbusto melífero y aromático es una de las plantas más conocidas, ya que se usaba como condimento para alimentos desde épocas muy antiguas. También es frecuente oír hablar de él por sus propiedades para facilitar la digestión, tomando una infusión después de las comidas.

En el mercado la encontraremos en la sección de plantas aromáticas durante todo el año en maceta, en tamaños que oscilan entre los 11 y 22 centímetros de diámetro, aunque con mayor oferta en primavera.

El Rosmarinus officinalis tiene tendencia a crecer de forma arbustiva. Plantado en el jardín formará densas matas en parterres de aromáticas, en borduras y en macizos. Si queremos disfrutarlo en espacios en altura, como rocallas o borduras es mejor utilizar el espectacular Rosmarinus officinalis ‘Prostrata’ de porte colgante. Por su bajo mantenimiento, es ideal también en Xerojardinería y para la fijación de taludes. Los dos por supuesto responden bien en maceta en patios, terrazas y balcones.

En huertos urbanos es fácil encontrarlos por sus características condimentarias y también porque con su aroma protege las plantas colindantes de plagas.

Rosmarinus officinalis en floración azul

Lo más gratificante es ver y oler esta planta en el momento de la floración que comienza al final del invierno, aunque puede florecer repetidas veces entre las estaciones de verano y en especial en otoño, donde nos regala colores según variedad en azul, morado, rosa y blanco.

El origen del Rosmarinus officinalis

Su nombre científico es Rosmarinus officinalis, pero es conocido popularmente como romero. Pertenece a la familia Lamiaceae. Otros nombres populares son romaní y romer. Debemos saber que hay de diferentes tipos: el romero ornamental (Rosmarinus officinalis), el romero de monte o silvestre y el romero rastrero (Rosmarinus officinalis prostratus), este último cada día más popular en la llamada jardinería mediterránea.

Es originario de la región mediterránea, de zonas donde el suelo es seco, arenoso, pedregoso.

Encontramos sobre el epíteto de su nombre científico ‘officinalis’ que viene en connotación al uso que se da, como a otras especien en la antigüedad como planta medicinal. Y ya como nombre ciéntífico encontramos dos versiones: Una es que Rosmarinus procede de las palabras latinas “Ros” (rocío) y “Marinus” (marino) en alusión a que esta planta no suele estar lejos de zonas costeras. Otra es que proviene de los vocablos griegos “Rhops” (arbusto) y “Myrinos” (aromático).

Rosmarinus officinalis con floración blanca

¿Cómo es el Rosmarinus officinalis?

El Rosmarinus oficinales, el romero, es un arbusto perenne que puede llegar a medir hasta el metro de altura, muy aromático y melífero. Es leñoso, muy ramificado con tallos juveniles cubiertos de una especie de vello que conforme van creciendo desaparece, dejando sus tallos con el tiempo de un color rojizo y su corteza resquebrajada.

Sus ramas están cubiertas de forma densa con hojas de un color verde oscuro por el haz y más blanquecinas por el envés. Son lineales, coriáceas y crecen estables sobre el tallo donde sus abundantes glándulas secretoras nos regalan su esencia.

Es en la zona donde se une la hoja con el tallo donde se produce la floración en forma de ramilletes a finales de invierno, aunque también lo hace repetidas veces entre el verano y en especial en otoño. Las flores muy aromáticas son bilabiadas de una sola pieza que tienen el labio superior curvado y pueden ser en color azul, morado, rosa y blanco, de unos 5 mm de largo con cáliz verde o algo rojizo cuyos estambres son más largos que los pétalos.

Cuando las flores son fecundadas, el fruto que producen queda encerrado en el fondo del cáliz formando cuatro núculas ovoides y planas de un color marrón claro con una mancha más clara en la zona de inserción. Las semillas son muy pequeñas.

El Rosmarinus officinalis ‘Prostrata’ con porte colgante o cubresuelo es fácil distinguirlo del de porte arbustivo. Estamos ante otro tipo de romero, cuya característica principal para diferenciarlo del Rosmarinus officinalis es su porte, por todo lo demás vive en las mismas condiciones que sus hermanos… el popular Romero officinalis y el Romero de monte. Simplemente por su porte, su ubicación está destinada a ocupar espacios en altura como la decoración de rocallas y en especial de borduras. Alcanza una altura entre 30 y 70 cm y una sola planta puede cubrir algo más de un metro cuadrado.

Rosmarinus officinalis ‘Prostrata’ de porte colgante

Cuidados del Rosmarinus officinalis

Los cuidados del Rosmarinus officinalis son mínimos si lo hacemos bien a la hora de su plantación que será a pleno sol, cuidando que el terreno sea arenoso y tenga buen drenaje. Le encantan los suelos calizos y tolera bien los silíceos. En suelos que sean muy arcillosos no prosperará bien.

Aunque es muy resistente, si hay riesgo de heladas persistentes, lo plantaremos en zonas protegidas orientadas al sur o al oeste. Requiere baja humedad y puede resistir hasta los -7ºC.

El riego del Rosmarinus officinalis no debe ser excesivo para evitar daños en las raíces, será periódico pero moderado.

En cuanto al abonado, aprovecharemos los riegos para incorporar un fertilizante soluble equilibrado con microelementos, siempre evitando los ricos en nitrógeno para que la planta no crezca excesivamente tierna.

En cuanto a la poda tras la floración de primavera o a principio de otoño es cuando la realizaremos si es necesario, ya que a lo largo del año vamos pinzando la planta al ir recolectando sus ramas para nuestros guisos.

El Romero (Rosmarinus officinalis) se multiplica fácilmente por esqueje tierno durante la primavera y otoño.

Si se quiere tener con otras plantas aromáticas en la cocina creando como un pequeño huerto de culinarias, lo podemos hacer, pero no olvidemos que lo ideal es tener estas plantas en el balcón, jardín o terraza, e ir allí a recolectar sus hojas.

Flor azul de Rosmarinus officinalis

Plagas y enfermedades del Rosmarinus officinalis

No suelen presentarse plagas ni enfermedades, para ello debemos cuidar su ubicación, abonado y el riego. Su aroma ahuyenta a los insectos, por lo que es ideal tenerlo entre las plantas en terrazas, patios y balcones y también en huertos urbanos con plantas aleatorias para que protejan los cultivos de hortalizas de posibles plagas.

Circula un refrán que dice: “Mala es la llaga que el romero no sana“.

En nuestro catálogo encontrarás las distintas variedades de Romero (Rosmarinus officinalis y Rosmarinus officinalis ‘Prostratus’) en varios tamaños para disfrutar de sus sabores y aromas.