Desde MaQu trabajamos constantemente para poner al alcance del consumidor variedades seleccionadas de Hibiscus rosa-sinensis que destacan por una mayor floración, un crecimiento más compacto y un vigor superior.

La selección actual ofrece un surtido de colores completo y una gama de formatos que encajan en cualquier espacio, ya sea un pequeño balcón urbano o un extenso jardín mediterráneo.

Usos del Hibiscus rosa-sinensis.

El valor principal de este arbusto reside en su espectacular floración, lo que lo convierte en un elemento muy decorativo tanto en el interior del hogar como en espacios exteriores, tales como terrazas, patios y jardines.

Su versatilidad es notable; dependiendo del mercado al que va orientado, se puede disfrutar indistintamente como planta de interior o de exterior.

En jardinería, el Hibiscus rosa-sinensis permite diversas aplicaciones paisajísticas. Puede utilizarse para crear muros o setos si se planta en alineación y se somete a podas constantes, o bien funcionar como elemento solitario plantado directamente en el terreno o en grandes maceteros.

Comercializado en formatos arbustivo o de pie alto (copa), está disponible en diversos tamaños, desde macetas de 12 cm hasta contenedores de gran volumen.

Es importante señalar que, en climas fríos, su uso queda restringido exclusivamente como planta de interior.

Hibiscus rosa-sinensis MaQu

Origen y taxonomía del Hibiscus rosa-sinensis.

Este arbusto pertenece a la familia Malvaceae. Es una especie originaria de China, aunque en la actualidad se considera una planta universal presente en jardines de todo el mundo, siempre que estos gocen de un clima cálido con inviernos suaves.

Su rusticidad le permite durar muchos años en el jardín, llegando incluso a naturalizarse en él.

Características botánicas del Hibiscus rosa-sinensis.

El Hibiscus rosa-sinensis se define como un arbusto de hoja perenne. Si se cultiva en exterior, presenta un crecimiento rápido y puede llegar a superar los tres metros de altura.

Su follaje es predominantemente verde, variando desde tonos oscuros a claros, aunque existen variedades de hoja variegata.

Las hojas, dispuestas de forma alterna, se caracterizan por ser brillantes y presentar bordes más o menos dentados. Su morfología es variable según la variedad, abarcando desde formas ovaladas hasta lanceoladas.

Es interesante notar que las variedades destinadas a interior suelen presentar un follaje de color verde muy oscuro y un porte muy compacto, mientras que en exterior el verde puede ser menos intenso.

La floración es el rasgo distintivo.

La floración es el rasgo distintivo de la especie. Gracias al impresionante juego varietal actual, encontramos una amplia gama de formas: simples, semidobles o dobles, todas ellas axilares, solitarias, grandes y con la característica forma de embudo.

Hibiscus rosa-sinensis MaQu

Aunque el rojo ha sido el color tradicional, hoy predominan tonalidades naranjas, rosas, amarillas, blancas e incluso bicolores.

La textura de los pétalos también varía, con bordes rizados o lisos y una nervadura más o menos marcada.

Esta floración es continua durante todo el año en climas tropicales y subtropicales, mientras que en climas continentales se limita al verano.

Tras la fecundación de las flores, la planta produce un fruto en forma de cápsula que contiene varias semillas en cada lóculo.

Cuidados del Hibiscus rosa-sinensis.

Para garantizar el correcto desarrollo del Hibiscus rosa-sinensis, es fundamental atender a factores edafoclimáticos y de manejo específicos.

La planta requiere la mayor iluminación posible, preferiblemente a pleno sol. En interiores, debe ubicarse en puntos de máxima luminosidad.

Al ser una planta de clima cálido, si existe riesgo de heladas fuertes en el jardín, es preferible mantenerla en maceta para poder ponerla a cubierto durante ese periodo. Posee un leve reposo invernal, manteniendo un crecimiento constante el resto del año.

El terreno o sustrato debe ser fresco, fértil y con buen drenaje. Si el suelo original no cumple estas condiciones, se recomienda mejorarlo aportando entre un 20 y un 50% de un sustrato tipo plantación.

Para ejemplares en maceta, el trasplante se realiza en primavera a un contenedor ligeramente mayor, utilizando el mismo tipo de sustrato. Durante la plantación, se debe enterrar el cepellón dejándolo al mismo nivel que tenía en la maceta original.

En el caso de formatos de pie alto, es necesario entutorar la planta para evitar roturas del tallo.

Riego y abonado.

El objetivo hídrico es mantener una humedad constante en el suelo sin llegar nunca al encharcamiento. En interiores, se aconseja pulverizar las hojas ocasionalmente para aportar humedad ambiental.

La nutrición es clave para potenciar la floración y la intensidad del color. Se debe aplicar un abono equilibrado, cuya formulación recomendada es 12-11-18 + 2,6 MgO + microelementos.

Este puede suministrarse de forma líquida en el agua de riego o granulada sobre el terreno, regando posteriormente. La frecuencia ideal es semanal en los meses de mayor temperatura (a dosis baja) y cada tres semanas el resto del año (a dosis mayor).

Poda y mantenimiento.

La poda es esencial para mantener una planta sana y bien formada. Se deben eliminar sistemáticamente los chupones por su excesivo vigor, así como las ramas secas, sin brotes o mal orientadas para favorecer la simetría.

Hibiscus rosa-sinensis MaQu

También es necesario retirar las flores marchitas para evitar que afeen el entorno.

Existen dos intervenciones de poda principales. La poda de floración, dado que la planta florece sobre ramas desarrolladas en el mismo año, busca estimular la aparición de brotes nuevos para asegurar más flores.

Por otro lado, la poda de formación es más severa y se realiza a finales de invierno en zonas cálidas o principios de primavera en climas templados.

Aunque la multiplicación por semilla es posible, esta práctica suele reservarse a los obtentores. A nivel comercial y de jardinería, lo habitual es la reproducción mediante esquejes entre primavera y verano, e incluso por acodo.

Plagas y enfermedades del Hibiscus rosa-sinensis.

El Hibiscus rosa-sinensis es una planta rústica y resistente, especialmente en interior donde los focos de infección son menores.

Sin embargo, en exterior puede verse afectada por plagas estacionales. Las más frecuentes son los ácaros en pleno verano (que se combaten con acaricida mojando el envés de la hoja) y el pulgón o la mosca blanca de marzo a septiembre (tratables con insecticidas sistémicos).

En cuanto a enfermedades, la Botrytis o moho gris puede aparecer en invierno. Para combatirla, se deben retirar las flores marchitas y aplicar un fungicida específico, preferiblemente por la mañana para evitar que la planta llegue mojada a la noche.

Uno de los valores principales de este arbusto, es su espectacular floración.

Idiomas »